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En 1.956 se inicia la Obra del Evangelio Cuadrangular en nuestro país con la llegada de los misioneros norteamericanos, los esposos Gadberry, quienes vinieron auspiciados por la Iglesia Internacional del Evangelio Cuadrangular de la ciudad de los Angeles - California.

El Rvdo. Arthur Gadberry comenzó su trabajo recorriendo las calles de Guayaquil e invitando para que las personas asistan a escuchar el mensaje de Dios en una pequeña sala ubicada en las calles Los Ríos y Maldonado. Al mismo tiempo se abrieron otras iglesias ubicadas en Callejón Parra en casa de la hermana María Montoya; en la 23 y Letamendi en casa del Ab. Humberto de la Torre; entre otras.

Paralelamente al inicio de esta Obra se abrió otra similar en la ciudad de Milagro.

Los esposos Gadberry debían regresar a los Estados Unidos y en su reemplazo llegaron en 1958 los misioneros Roberto y Alba Aguirre, quienes continuaron con la labor evangelizadora en nuestro país.

En 1960 los esposos Gadberry regresaron a los Estados Unidos para regresar después de un año a la capital de la República, ellos son los fundadores de la primera iglesia del Evangelio Cuadrangular en Quito.

El Evangelio Cuadrangular

   

En los primeros años del Ángelus Temple y el movimiento Cuadrangular, la fundadora Aimee Semple McPherson no tenía ninguna intención de comenzar una denominación. Pero el mensaje del evangelio que ella predicaba se esparció con tanto éxito a través de los Estados Unidos, que el manejar el crecimiento floreciente de Iglesias sucursales, conocidas como “faros de luz”. Obligaron a que la iglesia se incorporara en Diciembre de 1927; por ende el movimiento llegó a ser conocido como la Iglesia Internacional del Evangelio Cuadrangular.

Por motivo del aniversario número 75 de la iglesia del Evangelio Cuadrangular hemos diseñado un artículo de nuestra fundadora que fue publicada en la revista “Bridal call” en febrero de 1928 (ahora llamada ADVANCE). Recapitulando su sermón doctrinal sobre el Evangelio Cuadrangular. Predicado durante la convención.

“¡Me vino como inspiración!” La gran tienda de campaña estaba llena. Multitudes estaban de pie alrededor de sus límites. Muchos habían peregrinado desde muy lejos. Todo corazón estaba ansioso de escuchar, se inclinaban hacia adelante, recibiendo el mensaje. El tema era “La visión de Ezequiel”: mi alma estaba asombrada! En las nubes del cielo, que se doblaban y se desdoblaban en una gloria de fuego. Ezequiel había visto al Ser cuya gloria ningún mortal puede describir, al fijar su vista en esa maravillosa revelación del Omnipotente, él contempló cuatro rostros, Los rostros de un hombre, un león, un buey y un águila. Estos cuatro rostros estaban ligados a las cuatro fases del evangelio de Jesucristo.

En el rostro del hombre, contemplamos a uno como el varón de dolores, experimentado en quebrantos muriendo en el madero.

En el rostro del león, contemplamos a uno como el poderoso bautizador con el Espíritu Santo y Fuego.

El rostro del buey, tipifica a quien en Sí mismo llevó nuestras enfermedades y cargó con nuestro dolores quien en su infinito amor y divina provisión suplió cada una de nuestras necesidades.

En el rostro del Águila, vemos reflejado visiones que cautivan el alma del Rey que viene, cuyos piñones pronto se unían a los cielos brillantes, cuya voz argentina instaló el universo resonando al venir a llevarse a Su Novia en espera.

   

EZEQUIEL 1:10

“Y el aspecto de sus caras era cara de hombre, y cara de león al lado derecho de los cuatro, y cara de buey a la izquierda en los cuatro; así mismo había en los cuatro cara de águila”.

   

LA BELLEZA: ENFOQUE EN LA LLENURA

Hay otras denominaciones que declaran La gloria de Dios, pero el “Evangelio Cuadrangular” es el título que le damos a nuestro mensaje de Jesucristo –uno que resplandece la llenura de Su belleza en cada dimensión de Su ministerio incambiable-. Lo hacemos por causa de cuatro elementos primordiales de Su obra y ministerio que centralizan nuestro enfoque y proveen una simetría a “Todo el Evangelio para la persona en forma completa”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

   

 

JESUS ES CRISTO EL SALVADOR ¡A BELLEZA DE LA SUBIME GRACIA!


Jesús es el regalo de Dios Padre para todo el que lo recibe a Él (Juan 3:6) un Salvador de todo pecado (nuestro fracaso, nuestra vergüenza) y un Libertador de toda atadura (nuestros temores atormentantes o incapacitantes vicios). Su gran salvación fluye de la cruz donde El murió: dando Su vida para pagar la pena por nuestro pecado (Romanos 6:23), y derramando Su sangre para proveer completo y gratuito perdón al alma arrepentida (Efesios 1:7: 2 :8). Luego, Él se levantó de entre los muertos, verificando por el poder de Su resurrección la realidad de Su triunfo y validez de Su poder para dar vida eterna a cada uno de nosotros que creemos (Juan 11:25,20:4:6)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

   

 

JESUS ES CRISTO EL SANADOR ¡LA BELLEZA DE SALUD Y FORTALEZA!


Como el Señor resucitado. Jesús vive hoy y aún es completamente tierno, misericordioso y compasivo ante el dolor humano y la aflicción, como lo fué durante los días de Sú ministerio terrenal. Por cuanto Él es eternamente el mismo en Sú amor y poder, continúa sanando al enfermo en respuesta a la oración del creyente (hebreos 13:8: Hechos 10:38). Así como el Antiguo Testamento profetizó que
El Mesías proveería la esperanza de salud y promesa, en la misma forma Él traería salvación y perdón (Isaías 53:5). Nosotros vivimos en la disponibilidad de la promesa del Nuevo Testamento de una disponibilidad de la sanidad y ministerio milagroso de Jesucristo (Mateo 8: 16; Santiago 5: 14.15).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

   

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

   

 

 

 

 

 

 

JESÚS ES CRISTO EL BAUTIZADOR ¡LA BELLEZA DE UNA DIVINA CAPACITACIÓN!


“El los bautizará con el Espíritu Santo.” Describe el tercer distintivo ministerial de Jesucristo (Juan 1:33). Su intención para nosotros que le seguimos no es solo de creer y recibir Sú salvación y sanidad, sino que podemos esparcir esa verdad y esperanza donde quiera que vayamos (Marcos 1 6: 1 5-20), Su poder y habilidad son necesarios en nuestra vidas. En el bautismo con El, necesarios en nuestra vidas. En el bautismo con el Espíritu Santo. Jesús reboza el alma de todo aquel que le invita a hacerlo: dándonos “poder de lo alto” (Lucas 24:49).” Derramando ríos de aguas vivas en nuestro interior” para fluir Sú amor, gracia y poder a los demás (Juan 7:37-39), mientras al mismo tiempo liberándonos a nuevas dimensiones de alabanza, adoración y oración (Hecho 2.4: Efesios 5:18, 19;6:18).

   

 

 

 

 

 

 

 

 

   

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

   

 

JESÚS ES CRISTO EL REY QUE VIENE ¡LA BELLEZA DE UN FUTURO HOGAR Y ESPERANZA!


Jesús habló acerca de Su segunda venida – Su retorno literal y físico a la tierra a la tierra (mateo24. 1 -51). En Su ascensión, así como durante Sú ministerio. Él dijo que hasta que Él volviera Su comisión era de que hasta que Él volviera Su omisión era de que todos nosotros, como discípulos, tenemos que alcanzar a todas las personas en la tierra predicando en Su nombre (Hechos 1:8: Mateo 28:18-20; Lucas 19:11-13). El dijo que cuando Él regrese, todos los que le sigan serán “arrebatados” (I Tesalonienses 4:17), para estar con Él para siempre en el cielo (Juan 14:1-3: I Corintios 1 5:5 1-55), y que Él también juzgaría al mundo (Hechos 17:30,31) – promesas que nos llaman a estar preparados y a la expectativa (2 Timoteo 4:8; 2 Pedro 3:10-13)

   

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

   
 

Por ende, el Evangelio Cuadrangular se puede resumir en su belleza y

balance,  razón de su fuerza y estabilidad,  belleza y simetría.